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El Homenaje a Ana Mari Marín en Elizondo

El pasado agosto de 2020 se nos fue la pintora baztanesa Ana Marí Marín. En el número de otoño Pello Fernández Oyaregui, presidente de la Fundación Javier Ciga y conocedor de su vida, desbordó de color las páginas centrales para deleite de nuestros lectores.

Con la colaboración decidida del Ayuntamiento de Baztán, ayer, viernes 28 de mayo, en Elizondo, se pudo celebrar el primero de los homenajes previstos. Como indica en su crónica del Diario de Navarra el periodista Natxo Gutiérrez, «recuperó fuerza con pinceladas de su retrato. En un marco incomparable para revivir su trayectoria artística y humana, como es la Casa de Cultura de Arizkunenea».

Tal como estaba previsto, introdujo el acto, con unas primeras palabras, José María Muruzábal del Solar, presidente de la Asociación Peña Pregón Siglo XXI, entidad organizadora del homenaje. Aprovechó para agradecer la disponibilidad y acogida municipal, la contundente respuesta, con una asistencia que colmó el aforo establecido en la sala más amplia del centro cultural, así como la desinteresada colaboración de los intervinientes.

Comunicó igualmente que este primer capítulo del homenaje estaba previsto para varios meses atrás y se había pospuesto, que no olvidado, por razones pandémicas y de que el próximo miércoles, 9 de junio, en el Nuevo Casino Principal de Pamplona, tendrá su continuación y cierre.

Tomó la palabra el primero de los interviniente, Pello Fernández, para evocar sus mismas palabras publicadas en la revista de otoño, de cómo «la vida de Ana Mari Marín ha pivotado en torno a lo que son sus dos pasiones esenciales: la pintura y el Baztán» a las cuales ha dedicado toda su vida. No en vano fue el alma máter de proyectos como el Baztandarren Biltzarra o el Museo Etnográfico, colaborando, participando o impulsando otros, como la Coral de Elizondo, semanas culturales de las décadas de los 70, 80 y 90 en Elizondo, Pamplona o San Sebastián. «Su pintura es emoción y explosión vitalista de color» subtitulaba en su artículo y volvió a subrayarlo Pello Fernández ayer durante su exposición.

Intervención de Pello Fernández Oyaregui durante el homenaje
Lánder Santamaría durante un momento de su intervención

El periodista Lánder Santamaría durante su intervención felicitaba la ocasión de volver a reunir en un acto cultural a tanta gente, algo que extrañaba desde hacía tiempo. Coincidió con los demás intervinientes al recordar el empuje y la iniciativa de la homenajeada, su periplo vital de compromiso con su tierra en lo político, en lo social y en lo cultural. Leyó la carta de Pilar Oteiza, sobrina del escultor Jorge Oteiza que fuera amigo personal de una Ana Mari Marín que aportaba mucha alegría a su casa y ensalzando los valores de entrega, determinación y honestidad que adornaron su personalidad.

Fueron varios intervinientes que recordaron su carrera política como concejala de Baztán durante los años 60 y 70 del siglo pasado, así como alcaldesa jurada de Elizondo durante tres bienios.

Nacida en casa Paularena un 13 de agosto de 1933, era hija de Blas Marín y la donostiarra Julia Gutiérrez. Su padre fue alcalde de Baztán durante la Segunda República por lo que el estallido de la subsiguiente Guerra Civil condujo a la familia a exiliarse en el sur de Francia. En 1942 regresó a San Sebastián para luego mudarse a Irún. En 1948 se reúne toda la familia en Elizondo y Ana Mari Marín coincide con el pintor vizcaíno Ismael Fidalgo, que recaló en Baztán cumpliendo el obligatorio servicio militar. Sería su  primer maestro, tanto para ella como para José Mari Apezetxea.

Salvador Martín Cruz, otrora médico de Lecároz y Garzáin, amigo de la artista y crítico arte

Salvador Martín Cruz, médico y crítico de arte, recordó su llegada como médico al valle, las vicisitudes con su antecesor así como su relación con Ana Mari que elaboró el cuadro de portada de su libro Un Viaje al Valle de Baztán publicado por la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona en 1997. Aprovechó para contar, entre otras cosas, los vaivenes familiares con tal obra que actualmente luce en lugar preferente en su hogar.

Un Viaje al Valle de Baztán de Salvador Martín Cruz

Como colofón al acto tomó la palabra María José Marín, hermana menor de la fallecida que, superando los continuos momentos de intensa emoción que le suscitaba la evocación de tales recuerdos, narró las cualidades de una mujer intensamente familiar y entrañable que en ningún momento descuidó sus deberes domésticos e incluso laborales ayudando en el negocio familiar de la gestoría que ayudó a tantas personas en trámites administrativos y burocráticos. Especialmente recordó cómo fueron numerosos los emigrantes del valle que continuaron agradeciendo su entrega en solucionar tantas barreras varios años después de su marcha.

María José Marín, hermana de la homenajeada

Finalmente, intervinieron algunos de los presentes y se recordaron varios momentos notables de una vida tan intensa y extensa en sus cometidos. Tras más de 90 minutos se dió por terminado este auténtico homenaje a una pintora cuya obra al contemplarla sigue alegrando la vista del observador.

Vista de la sala con la presencia del alcalde, Joseba Otondo, en primer plano a la derecha

Crónica del Diario de Navarra

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